Colectivos ciudadanos restringen el trabajo de periodistas

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Ciudadanos permanecen en vigilia en el ingreso a la residencia de la Embajada de México, en La Paz. Crédito: La Razón

La Paz, 14 ene (ANP) – Periodistas que cubren vigilias ciudadanas instaladas en dos zonas de la ciudad de La Paz, denunciaron restricciones a su tarea informativa como la prohibición de obtención de fotografías y rechazo a informar sobre sus actividades, además de agresiones verbales a personas ajenas a las protestas.

Dos grupos de ciudadanos que se agruparon en una organización denominada “pititas” realizan la custodia de la residencia de la Embajada de México, en la zona La Rinconada, y en el domicilio del exministro de Gobierno Carlos Romero, en la zona Auquisamaña.

Las vigilias fueron organizadas ante la sospecha de una fuga de exfuncionarios procesados por diversos delitos cometidos durante la presidencia de Evo Morales, entre enero de 2006 y el 10 noviembre pasado, y que se hallan en calidad de refugiados en dependencias de la Embajada de México.

Vecinos con los rostros cubiertos y que se autodenominan “resistencia” increparon a personas que casualmente atravesaban por la vivienda de Romero.

“Fui testigo de cómo mujeres de la pretendida vigilia increpaban a una señora de tez morena y por su apariencia humilde se negaron a darle una explicación y le exigieron que les entregue el (teléfono móvil) celular; luego de revisar que no había tomado fotografías, en tono agresivo le dijeron ‘retírese, por favor’”, relató bajo anonimato a la Unidad de Monitores de la Asociación Nacional de la Prensa (ANP-Diarios).

Los hechos se registraron los días 9 y 10 de enero, según las denuncias.

“La revisión de los celulares es una de las primeras acciones que toman, pero con actitudes violentas. El día viernes, como periodista, al momento de realizar la cobertura sobre el problema de salud que presentó el exministro (Carlos Romero), me identifiqué con uno de ellos, y cual si se tratara de un régimen militar, jóvenes me arrebataron la credencial, fueron a mostrarla un ‘jefe’ y éste, al no estar satisfecho exigió que entregue mi cédula de identidad”, señala otro testimonio.

“Ante la actitud intransigente no quedó otra que retirarme. Todo esto ante la mirada del grupo de policías que parecían estar ahí para el resguardo de ellos y no de todos los ciudadanos”, se quejó el periodista asignado a la cobertura.

Los testimonios obtenidos por la Unidad de Monitoreo indican que se impuso estricto control al trabajo de reporteros en las carpas instaladas en las afueras de la residencia de la Embajada de México.

Los voceros observan a los periodistas con recelo; prohíben la obtención de imágenes del interior de las carpas, señalan cuáles son los ángulos permitidos y los restringidos bajo el argumento de “por seguridad”.